Repensar Las Hurdes 80 años después de Buñuel

¿Por qué Las Hurdes han conseguido una imagen tan potente en el mundo? ¿Por qué otras comarcas españolas parecidas a ella no la tienen? ¿Aprovechan Las Hurdes la fortaleza de su propia imagen? ¿Qué se puede hacer para conseguirlo?

Buscando respuestas a esas preguntas, Adic-Hurdes y la Mancomunidad de municipios de Las Hurdes decidieron promover unas jornadas, que se celebraron en la Hospedería de las Hurdes Reales, en Las Mestas, los días 4 y 5 de octubre de 2013. En ellas intervinieron 23 ponentes, especialistas de muy diversas especialidades, y alrededor de doscientas personas que participaron en las mesas redondas y presenciaron las proyecciones incluidas en el programa.

De aquellas reflexiones surgió almaHurdes

Para tomar tierra

Existen razones profundas, indudables, para explicar la fuerza de la imagen que muchas personas tienen de Las Hurdes en España y en el mundo: su naturaleza sorprendente e intensa, el apego de sus habitantes a su tierra, la tenacidad de sus gentes para aplacarla, sus tradiciones y leyendas son elementos fundamentales que se han transmitido al exterior.

Sí, la imagen de Las Hurdes está relacionada con la realidad de sus gentes y de su  territorio. Sin embargo, otras comarcas gozan de características parecidas y no han conseguido transmitir su identidad con tanta fuerza. ¿Por qué? Aparte de lo que transmiten los propios hurdanos y quienes visitan la comarca, han surgido otras muchas referencias que han traspasado las fronteras geográficas e incluso el tiempo.

Las Hurdes son también las que contaron Lope de Vega, el doctor Bide, Unamuno, Marañón, Legendre, Blanco Belmonte, López Salinas o Ferres; las que fotografiaron Gombau, Ruth M. Anderson, Inge Morath y tantos otros; las que llevaron al cine Armando Pou y, tal vez, con una repercusión superior a todo lo anterior, Luis Buñuel. Después llegaron y llegarán otros.

Esa proyección de Las Hurdes ha hecho posible un reconocimiento exterior que ha convertido a la comarca en un territorio mítico, en un lugar de referencia, donde entender al ser humano ante la naturaleza, su tesón frente a la adversidad, su voluntad contra el abandono e incluso la pobreza. Algo admirable, sorprendente, emocionante.

A favor de Las Hurdes

¿Han aprovechado Las Hurdes la fascinación que suscitan entre importantes sectores de la sociedad española? Buena parte de las referencias sobre las que ha crecido la imagen exterior de la comarca (en especial, el documental de Luis Buñuel) han chocado con el sentimiento de muchos hurdanos, que las consideraba casi ofensivas o vejatorias; y eso ha impedido aprovechar las poderosas señas de identidad de la comarca. ¿Se pueden, en cualquier caso, impulsar ahora para un mejor y mayor beneficio de todos los hurdanos?

Antes de responder a esa pregunta resultaba imprescindible conocer, sin prejuicios, la influencia de quienes de una u otra manera se interesaron por Las Hurdes; plantear cómo se puede estimular la proyección de las señas de la comarca en el futuro; comprender de qué manera y bajo qué condiciones cabe mejorar la idea de Las Hurdes que se ha ido formando a lo largo de siglos de manera tan poderosa.

Buñuel, sin prejuicios

Para “coger el toro por los cuernos” había que analizar, comprender, debatir sobre Las Hurdes, tierra sin pan y sobre Luis Buñuel, porque el documental del director aragonés ha sido decisivo en el conocimiento de Las Hurdes dentro y, sobre todo, fuera de España y porque la fuerza de sus imágenes acalla otras voces más leves. Unos han elogiado la obra de Buñuel hasta el extremo y otros lo han despreciado sin recato alguno, pero nadie pone en duda la relevancia que tuvo y aún tiene para Las Hurdes.

Así empezaron las jornadas, resumiendo cómo era la comarca que conoció Luis Buñuel (a cargo de Luciano Fernández, historiador); comprendiendo la trayectoria del cineasta aragonés (a través de Carlos Barbáchano, biógrafo del director y escritor) y analizando las claves del documental (por medio de Fernando Lara, crítico de cine, exdirector del Festival de Cine de Valladolid y exdirector general de Cine).

Los máximos responsables de la Filmoteca Española y las de Zaragoza, Castilla y León y Extremadura expusieron cómo sus respectivos centros conservan y recuperan obras y otras piezas complementarias relacionadas con Las Hurdes, tierra sin pan y Luis Buñuel. María García Barquero dio cuenta de la restauración del documental realizada por la Filmoteca Española (lo que permitió que el documental empezara a verse en España) y de otros materiales relacionados con él que conserva su centro. Ana Marquesán se refirió a los entresijos de la producción de Tierra sin pan, a algunos de los colaboradores aragoneses de Buñuel y al sorteo de la lotería que permitió hacer la película. Maite Conesa mostró algunos archivos fotográficos anteriores a la película de Buñuel, pero similares en la descripción de la época y de la comarca, y Antonio Gil Aparicio abordó otros aspectos directamente relacionados con Extremadura.

Con todo ese bagaje se pudieron valorar los efectos de Tierra sin pan sobre Las Hurdes y de Las Hurdes sobre Buñuel. Carlos López Tapia (crítico de cine, profesor y director de Lo que yo te diga) se mostró muy ácido en sus valoraciones de la personalidad de Buñuel. Antonio Franco (director del Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo –Badajoz–) destacó la importancia de la abundante e interesante iconografía sobre Las Hurdes y resaltó la perspectiva reivindicativa de Las Hurdes efectuada por Buñuel frente al regionalismo conservador amparado por el clero. Juan Antonio Pérez Millán (profesor, crítico, exdirector de las Filmotecas Española y de Castilla y León), tras aludir a algunas  peculiaridades del documental, el valor testimonial y reivindicativo del realizado por Buñuel, planteó la necesidad de aprender a interpretar las imágenes para que éstas no engañen: ya sea en el cine, en los documentales o en el telediario.

Realidad e imaginación

En muchas ocasiones la fuerza del documental de Buñuel ha desplazado la atención sobre otras versiones de Las Hurdes presentadas a través de ensayos, relatos, obras de ficción escritas; de documentales y películas, de trabajos fotográficos, pinturas, leyendas, músicas, costumbres, mitos… Pese a la abundancia y a la importancia de muchas de esas recreaciones, la película de Buñuel los desbordó, quizás por el embrujo de las imágenes, pero merecerá tenerlos muy presentes.

Tras una introducción sobre las referencias más importantes de la historia de la literatura en torno a Las Hurdes a cargo de David Matías (autor de una tesis relacionada con estos temas), Fermín Solís presentó Buñuel en el laberinto de las tortugas, un comic de reciente publicación en torno al cineasta y a Las Hurdes. A partir de ahí, Fernando Rodríguez de la Flor (catedrático de Literatura), Juan Francisco Blanco (director del Instituto de las Identidades –Salamanca–) y Enrique Santos Unamuno (Profesor de Teoría de la Literatura) evaluaron desde sus respectivas especialidades el potencial de Las Hurdes como un territorio cargado de simbología: el desierto donde fructifica la reflexión, fruto del encuentro entre el hombre y la naturaleza enfrentado al sentido de su propia experiencia, personal y colectiva; el interés desde múltiples puntos de vista de los lugares geosimbólicos, en los que confluyen una realidad y una recreación cultural o un imaginario poderosos, y la importancia de relacionar la identidad de los individuos y las comunidades con su propio desarrollo. Las Hurdes eran, en todo caso, la referencia de la reflexión y la cultura generada en torno a ella como activo de su experiencia y también de su progreso, la propuesta a desarrollar.

Si Las Hurdes son, como se concluía, un lugar en el que confluyen la experiencia y la imaginación, resultaba oportuno escuchar a dos excelentes escritores que han creado mundos imaginarios extraordinarios: Obaba (Bernardo Atxaga) o Tierra de Murgaños (Gonzalo Hidalgo Bayal), y a un poeta, Álvaro Valverde, que transforma los lugares de su experiencia personal en metáfora de su propia intimidad. La combinación de experiencia e imaginación, de realidad y sueño, conducen a la creación, como la imagen proyectada de Las Hurdes remite a la naturaleza y a la literatura, a la tierra y al cine. Esa mezcla configura la entraña de los paraísos reales.

¿Y ahora?

En definitiva, el espacio geográfico de Las Hurdes se ha transformado también en un lugar emocional, capaz de explicar al ser humano en sus circunstancias y en su profundidad. ¿Esta es la verdadera identidad de Las Hurdes? ¿Esto es lo que explica la potencia de su imagen? ¿Es esta su verdadera seña de identidad, su marca?

Uno de los mejores expertos españoles en marcas, Conrad Llorens (consejero delegado de Summa) y los responsables de marca de RTVE (Faci Peñate), Telefónica (Rafael Fernández de Alarcón) y Coca Cola (Carlos Chaguaceda) ofrecieron una explicación sobre el valor de las marcas en la sociedad actual, sobre las características y exigencias que plantean y, en particular, sobre las posibilidades de promover una Marca Hurdes capaz de generar emociones que atraigan y refuercen la relación entre otras muchas personas y la comarca.

La jornadas terminaban así, con un reto al que deben responder los propios hurdanos y, de manera especial, las instituciones que los representan. Tal vez no sea fácil, pero puede merecer la pena.

Los asistentes se despidieron de las Jornadas después de presenciar dos documentales. Uno, Las Hurdes tienen alma, resumía en apenas dos minutos y medio todo lo debatido durante las jornadas. El otro, Las Hurdes 80 años después de Buñuel, de 27 minutos, presentaba en la pantalla, de manera simultánea, los escenarios de Las Hurdes, tierra sin pan en la película de 1933 y en la actualidad, y planteaba cómo han cambiado las condiciones de vida respecto de aquellas Hurdes que, pese a la transformación conseguida, aún es posible recordar. Tal vez por ello convenga aportar un nuevo relato que, reconociendo la contribución de quienes consiguieron resolver las más graves deficiencias, muestre la transformación de una comarca que ni puede ni debe renunciar al pasado y a su capacidad de fascinar a cuantos la conocen y la imaginan.