Somos… gente de aquí y de allá. Hurdanos, todos, porque compartimos en muchos casos origen y residencia y, en todos, cariño e interés por la comarca, en la que proyectamos expectativas, ilusiones y nuestra solidaridad con sus habitantes.

Nos gustan Las Hurdes, pero estamos convencidos de que nos pueden gustar aún más, si aportamos lo que sabemos y podemos, si aprovechamos mejor los recursos de los que disponemos y si conseguimos canalizar ilusiones y diferencias.

Queremos intervenir en ese proceso, porque nuestros mayores nos enseñaron el amor a la tierra y el valor del esfuerzo, porque hemos tenido oportunidades que otros no tuvieron, porque pretendemos que esas ventajas reviertan en beneficio de las personas a las que sentimos más cercanas y porque estamos empeñados en ser útiles a las gentes de una comarca que merece más de lo que tiene.

Esta iniciativa surge de muchas conversaciones entre personas de edades y circunstancias diferentes a lo largo de los últimos años.

Luego, unos cuantos hemos decidido darle forma para abrirla a cuantos estén dispuestos a participar y a colaborar. Primero, creando la asociación almaHurdes; luego, haciendo el periódico digital somosHurdes. Aportando, cada uno, según sus posibilidades, con su propia manera de entender la realidad y de actuar, pero con la voluntad de escuchar, debatir y buscar puntos en común.

Desde el respeto a las instituciones representativas y a la pluralidad de las opciones ideológicas, aquí tratamos de actuar en otro ámbito, compatible, aunque distinto, con el legítimo compromiso político de cada ciudadano.

Somos, pues, gente que siente Las Hurdes y que cree que tenemos un amplio margen para mejorar y para ofrecer esas mejoras cada vez a más personas interesadas en conocer Las Hurdes, en disfrutar de su naturaleza, sus productos, sus servicios; de interiorizar en el paisaje la vivencia de los propios hurdanos a lo largo del tiempo, de reinterpretar lo que otros visitantes proyectaron acerca de la comarca a través de la investigación, la literatura, el cine o las leyendas hasta convertir a Las Hurdes en un territorio mítico, de valor universal,

porque, más allá de su interés o su belleza, tienen alma.