Un plan único y seis fórmulas distintas

Centro de Interpretación del Aceite en Casar de Palomero.

Nueva etapa para los Centros de Interpretación de Las Hurdes

Un reportaje de Elena Martín

Los centros de interpretación del agua, la miel, el aceite, la artesanía, la vivienda y de las propias Hurdes volverán a abrir sus puertas. La Diputación de Cáceres ha elaborado un plan para acabar con la inactividad de esas instalaciones y sacarlas del progresivo abandono en el que se encontraban. Los ayuntamientos, por el momento, han obviado un plan común para los seis centros existentes.

Estas instalaciones, repartidas por cada uno de los municipios de la comarca, recuperaron varios lagares y otras construcciones singulares para explicar aspectos fundamentales de Las Hurdes y ofrecer nuevos alicientes al turismo. Sin embargo, una vez restaurados los edificios y dotados de los materiales básicos ara el fin que debían cumplir, se han mantenido prácticamente inactivos y desatendidos.

La Diputación provincial ha querido corregir la situación. Con ese objetivo ha ofrecido a los ayuntamientos una dotación económica para que cada centro pueda contar, durante un año, con un animador que garantice la apertura al público. Cada ayuntamiento ha aplicado sus propios criterios. Las convocatorias de las plazas subvencionadas por la institución provincial lo ponen de manifiesto.

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Centro de Interpretación de la miel en Ovejuela

Cada centro, a su manera

El plan de la Diputación de Cáceres dedica 700.000 euros a revitalizar 36 centros de interpretación repartidos por la provincia, la mayoría de ellos en la zona norte. Esos fondos van a permitir la contratación de cincuenta personas como animadores culturales y turísticos. Con ello, según la corporación provincial, se pretende “incentivar el turismo sin engañar al turista”, muchas veces deseoso de conocer unas instalaciones anunciadas aunque cerradas durante todo el año.

Los ayuntamientos carecían de recursos para el mantenimiento de los centros y éstos, sin posibilidad ofrecer un servicio de interés, destacaban el desatino de las inversiones que se ejecutan sin un plan de mantenimiento o de actividades. La Diputación ha tratado ahora de remediar el problema, siquiera durante un año, que es el periodo de vigencia de las ayudas.

Los ayuntamientos han requerido las ayudas y han hecho su propio plan. Cada uno ha decidido el número de personas necesarias, las fechas de apertura, los horarios y otros aspectos, sin atender a un planteamiento conjunto.

El centro de la Miel, en Ovejuela, abrirá de miércoles a domingo. El del Agua, en Cambrón, de viernes a domingo, como el de Artesanía en La Huetre; y el de la Casa Hurdana en El Gasco atenderá fines de semanas y festivos; el centro de Las Hurdes, en Riomalo de Arriba, sólo permanecerá abiertos sábados y domingos, con la curiosidad de que cerrará, por ejemplo, la semana del 6 y el 8 de diciembre, en navidad y en semana santa.

En los horarios no coincide ninguno. Uno abre sólo por las mañanas (de 10 a 14), el de Cambrón; otros en jornada continuada (el de Riomalo, de 10 a 18, y el de El Gasco, de 10 a 16), algunos en doble turno (de 11 a 13 y de 16 a 18, el de Ovejuela; y de 9 a 14 y de 16 a 21, el de La Huetre, que también atenderá los viernes de 17 a 21).

En la mayoría de los casos el centro estará atendido por una sola persona, salvo en El Gasco, donde lo harán dos, alternando los fines de semana. Aún más: Casar de Palomero ha renunciado a la contratación ofrecida por la Diputación; si algún grupo desea visitar el Centro de Interpretación del Aceite, debe llamar al Ayuntamiento y concertar la cita. Los criterios, pues, son muy variados para un servicio que invita a una cierta homogeneidad..

Sin embargo, aún caben mayores divergencias: algunos ayuntamientos se plantean la posibilidad de que el personal contratado para estos fines pueda ser adscrito a otros servicios. En ese caso, el objetivo de la Diputación, “incentivar el turismo sin engañar a los turistas”, no sería más que un eslogan.