Las Hurdes, en la encrucijada del futuro

Es posible que algunos interpreten el informe del Consejo Económico y Social sobre Las Hurdes como un cuento bien conocido. O que las actuaciones de las instituciones públicas, como ha afirmado la presidenta de la Diputación, ya venían actuando en la dirección adecuada contra las carencias descritas y a favor de las alternativas propuestas. Suele ocurrir.

Conviene asumir que la visión general de Las Hurdes que el informe propone parece razonable y que se debe aceptar como un aldabonazo, una llamada de atención, a favor de la movilización de toda la comarca.

No hay tiempo que perder ni fuerzas que desaprovechar. Es hora, no solo de reconsiderar lo realizado, sino, sobre todo, de trazar un plan acorde con el real estado de cosas que el informe refleja.

Si se ha logrado un cambio de imagen de la comarca, de su reconocimiento exterior, pero no una solución a las carencias más profundas, habrá que debatir, como mínimo, sobre la necesidad de un cambio en las dinámicas auspiciadas desde las instituciones o desde los intereses particulares de unos u otros.

Es hora de reflexionar. Está en juego si se detiene el deterioro que afecta al mundo rural y, en concreto, a su población o si, por el contrario, sus habitantes se verán sometidos a una situación definitivamente crítica.

Hace bien el CES al decir que, más allá del diagnóstico de la situación, lo importante es el debate acerca del estado real de Las Hurdes, porque solo a través de esa discusión se puede alentar el cambio. Y eso afecta a todos. No basta con mirar a la Junta, a la Diputación, a la mancomunidad, a los ayuntamientos, a Adic-Hurdes, aunque deban ser ellos los primeros en revisar sus propios planteamientos. A ellos les corresponde aunar esfuerzos y presentar propuestas a los hurdanos.

Sin embargo, el problema es de los ciudadanos, de todos; su intervención, a través de las asociaciones o de la participación directa, resulta imprescindible. Sin acuerdo social las mejores propuestas fracasan.

La Diputación se ha comprometido a elaborar en este año un plan integral de promoción de la comarca. Las instituciones locales tienen ese reto en su horizonte. El informe del CES debe ser un instrumento fundamental para la reflexión. Pero el plan requiere ideas, compromisos y la cooperación de todos.

Tal vez porque, antes de nada, convenga aceptar que uno de los mayores problemas de la comarca, aunque no solo de ella, sea el de descargar toda la responsabilidad en las instituciones, al mismo tiempo que se les exige atención a los asuntos particulares antes que a los verdaderamente públicos.

¿Se puede hablar de todo ello y a viva voz? La situación lo reclama. Este periódico digital surgió, en buena medida, para eso. Para facilitarlo y estimularlo.