“La Berrea”, otro atractivo de Las Hurdes

A comienzos del otoño, cuando el ciervo rojo entra en celo, los machos emiten un sonido gutural poderoso. Eso es la berrea, el momento de esplendor de esta especie, en el que tratan de apropiarse del territorio mediante un rito que incluye el estremecimiento del reclamo y la lucha ritual con su cornamenta, a través del que se establece el dominio de la manada.

Los machos acuden, con la complicidad del anochecer, a los lugares preferidos por las hembras, que buscan agua y comida. Ahí comienzan la disputa y el cortejo.

En distintos lugares de Las Hurdes –en las proximidades del meandro Melero, por ejemplo– es posible escuchar sucesivamente el silencio y el estruendo. Los más expertos y los que disponen de dispositivos de visión nocturna consiguen avistar a los ciervos. Algunas empresas organizan excursiones a lugares propicios para asistir a un fenómeno soprendente.

Los machos que consiguen la victoria pueden reunir a su alrededor hasta 50 hembras. Después de un par de intentos, el macho suele montar a la hembra, que, si no es fecundada, volverá a ovular al cabo de 18 días. La gestación dura unos 235 días, tras la cual nace un único cervatillo.

Los machos pierden en marzo las astas, su arma principal, que vuelven a crecer a partir de ese momento.

La berrea es un atractivo turístico. En las fechas adecuadas se organizan excursiones a los puntos donde se puede escuchar y, a veces ver, el espectáculo. El Ayuntamieneto de Caminomorisco ha organizado, por ejemplo, una visita guiada el próximo sábado 14 de octubre.