José Luis Azabal, alcalde de Pinofranqueado

De empezar en una situación difícil hemos llegado a ver la luz.

Hemos tenido que dedicar media legislatura a pagar facturas. Estamos al corriente de pagos.

Las obras de arreglo del colegio se adjudicarán antes de fin de año y se realizarán en el cuando terminen las clases.

En la ruta del Esperabán se van a invertir alrededor de 150.000 euros y también vamos a mejorar las piscinas naturales.

Las inversiones municipales dependen casi al completo de la Diputación provincial.

Los 150 niños de la Escuela de Fútbol tienen derecho a jugar en las mismas condiciones que los chavales de Montehermoso o Plasencia.

Nuestra fortaleza es la comarca y tenemos que desarrollar el sentimiento de colectividad.

El futuro de Las Hurdes pasa por el empleo y eso depende del turismo y la agricultura.

Si fuera por el Ayuntamiento, mañana mismo empezaríamos a ceder terreno público a particulares para que lo cultiven.

 

Ha superado el ecuador de su mandato y tiene la impresión de haber cubierto el tramo más difícil. Una dificultad derivada no tanto de su inexperiencia y la de su equipo al frente del Ayuntamiento como de la dificultad del momento. José Luis Azabal, alcalde de Pinofranqueado porque así lo decidieron sus vecinos, resume sus dos años y medio en el cargo con una frase:

– De empezar en una situación difícil hemos llegado a ver la luz.

– Eso hay que explicarlo.

– Para nosotros era algo nuevo, diferente. Llegamos aquí y, al ver la deuda del Ayuntamiento, nos pareció una situación imposible, pero con el paso del tiempo lo imposible se ha hecho posible. Hemos pagado la deuda. Estamos al corriente de pagos.

– ¿A costa de qué?

– A costa, es verdad, de proyectos que se han quedado en el camino. Hemos tenido que dedicar media legislatura a pagar facturas, pero espero que el tiempo que nos queda sea muy provechoso y fructífero. Encima de la mesa hay muchos proyectos.

– 800.000 euros de deuda, según los cálculos del actual Ayuntamiento. ¿Cómo se han podido sufragar?

– Gracias a la Diputación, por una parte, y a los vecinos, por otra. La Diputación abrió la posibilidad de que los fondos procedentes del Plan Activa, antes llamado Planes Provinciales, se destinasen al pago a proveedores, a facturas, en lugar de a inversiones, como era tradicional. Gracias a eso y a la venta de madera la deuda está liquidada. Pero, por ello también han sufrido los vecinos, que no han podido disfrutar de mejoras que el pueblo necesitaba.

– O sea…

– Un tiempo muy duro, porque no hemos podido realizar inversiones. Dos años de parón. Tan solo hemos podido pagar facturas.

– Poco estimulante, la verdad. ¿Los vecinos lo han entendido?

– Tal vez porque no hayan tenido más remedio, pero también porque hemos sido muy claros y lo hemos explicado. Una vez conocida la situación, elaboramos un boletín que enviamos casa por casa. Quedó muy claro. Ha sido duro, pero imprescindible. Las únicas obras que hemos realizado han sido las de algunas calles de Avellanar y Mesegal y la toma de agua de Horcajo. Nos quedan en este año la urbanización de una calle en Castillo, otra calle y la plaza de Robledo y la Viñuela de Pino.

El programa electoral empieza ahora

– ¿Ha empezado una nueva etapa?

– Hace unos días hemos estado repasando el programa con el que nos presentamos a la elecciones y hemos revisado todo lo que nos queda por hacer. Muchas cosas están encauzadas. Y varias de ellas se encuentran ya muy avanzadas.

– Veamos.

– Uno de los proyectos más importantes, para mí, es el colegio. Las obras para su arreglo se adjudicarán antes de final de año y se llevarán a cabo el próximo verano, cuando terminen las clases. Este año no pudo ser, porque no había tiempo entre la aprobación del proyecto y el comienzo del curso. El presupuesto es de 270.000 euros.

– El Ayuntamiento considera que buena parte de la inversión debe orientarse hacia el turismo.

– Porque es una de nuestras mayores fortalezas y de ella depende el futuro . Por eso vamos a potenciar la ruta del Esperabán, para la que contamos con una inversión de la Diputación en torno a 150.000 euros. Otra cantidad similar la vamos a destinar, gracias a AdicHurdes, a mejorar las piscinas naturales, las rutas existentes, los proyectos senderistas… Y queremos invertir otros 40.000 euros en jardines para los más pequeños en las alquerías, que son las grandes abandonadas.

– ¿Todas las inversiones pasan por los fondos de la Diputación?

– En cuando a inversiones dependemos de ella casi al completo. El presupuesto del Ayuntamiento cubre los gastos de personal, seguridad social, electricidad, lo que aportamos a la Mancomunidad para algunos servicios y poco más.

 

El reclamo del césped artificial

– Otro de los proyectos, ya casi inminente, es el campo de fútbol.

– La instalación del césped artificial. Las obras tienen que empezar antes de que finalice este año. Va a requerir una aportación también importante: 240.000 euros, que cubre la Diputación casi en su totalidad; el ayuntamiento aportará algo menos de 10.000 euros.

– ¿Era tan prioritario? ¿No había necesidades más urgentes?

– Puede haber puntos de vista distintos. Pero hay que reconocer que era algo muy demandado por los vecinos y que detrás de esa instalación no está solo el equipo grande, que puede ser secundario, sino una escuela a la que acuden 150 niños que tienen derecho a disponer de un campo de juego en las mismas condiciones que los chavales de Montehermoso o Plasencia.

– Debería ser una instalación para toda la comarca. ¿Puede serlo?

– Ojalá. Pero no va a ser fácil. Por el momento el fútbol se ve como algo de Pino, aunque, en realidad, la mayoría de los chavales que acuden a la escuela son de otros municipios o de las alquerías. Yo creo que, una vez dispongamos del césped artificial, vamos a tener el doble de gente. Se va a notar. Estoy seguro, a poco que ayude también la situación económica.

La comarca y el empleo: turismo y agricultura

– Todos los alcaldes hablan de la importancia de la comarca para cualquier proyecto de futuro. Luego, cada uno se dedica a su pueblo. Puestos así, ¿sería mejor acabar con los ayuntamientos?

– No, eso no tiene sentido. Sin embargo, es verdad que nuestra fortaleza es la comarca y que los pueblos tienen que ser conscientes de ello. Y no solo los que se encuentran en mayor riesgo de despoblación, como puedan ser Casares o Ladrillar, sino todos. Tenemos que potenciar ese sentimiento de colectividad, también para los que puedan estar en situación más difícil.

– ¿La despoblación tiene remedio?

– El remedio es el empleo. Y eso pasa por el turismo y la agricultura. El sector apícola es muy fuerte, sí, y aunque el empleo se queda aquí, se trata de una actividad basada en la trashumancia; el producto está en buena parte fuera. Al turismo y a la agricultura tenemos que potenciarlos desde dentro y con la ayuda de las instituciones provinciales y regionales.

– En concreto.

– Uno de los problemas más importantes con los que tropezamos radica en las dificultades que se plantean a los cambios de cultivo. Si los trámites de Medio Ambiente se resolvieran de manera más fácil y rápida, se fijaría mucho más a la población.

– Más concreto aún.

– Estamos en el proyecto Mosaico, en colaboración con la Universidad de Extremadura y la Junta. Nosotros fuimos pioneros al proponer la cesión de monte público a personas privadas que quieran trabajar la tierra y labrar así su futuro. Así surgieron alrededor de cuarenta iniciativas, en muchos casos de personas jóvenes. Se les cederían una o dos hectáreas de terreno para plantar castaños, cerezos, higueras… Todos ellos se comprometían a mantener los cultivos. Pero sacar esto adelante nos está costando sudor y lágrimas. Y el problema son los trámites administrativos.

– El Ayuntamiento no pone ninguna reserva.

– Queremos ceder el terreno obligando a que sea cultivado, porque para abandonarlos ya los tenemos nosotros. Pero si fuera por el Ayuntamiento, mañana mismo empezábamos a ceder hectáreas. Pero nos paran los pies.

– ¿Hay tanta demanda? ¿Están los jóvenes interesados en la actividad agraria?

– Solo en Pino hay 40 solicitudes. En Caminomorisco, siete u ocho. Y más o menos en Nuñomoral y Casares. Y más de la tercera parte, son chavales de apenas veinte años, que no tienen nada y están dispuestos a dedicarse a la actividad agraria.

Las Hurdes es nuestra mejor marca de identidad

– También se ha confiado mucho en la puesta en marcha de un proyecto global para la comarca, auspiciado por la Diputación, que potencie su identidad y su desarrollo. Algo como lo que ya existe en Gata, Ambroz, el Jerte… La propia presidenta de la Diputación se comprometió hace un año a que eso estaría listo en 2017.

– Ya se han celebrado, al menos, tres reuniones, de ayuntamientos, asociaciones y técnicos. Y también ahí hemos insistido en que la vía de nuestro desarrollo pasa por el turismo y la agricultura. En cuando a la identidad no tenemos dudas: solo puede ser Las Hurdes, porque es una muy buena marca; de hecho, la comarca tiene un reconocimiento formidable en todas partes.

– ¿Por qué se olvida siempre la potencia cultural de Las Hurdes?

– Es un aspecto que tenemos muy abandonado. Algunos pueblos nos provocan en ese sentido cierta envidia. Tenemos algún proyecto en colaboración con la Diputación. Este año vamos a asumir la grabación de un disco con el grupo El Pescador para recuperar lo que ha sido el folklore de esta comarca. Y el año próximo lo haremos con la Asociación de Mujeres para recuperar bailes típicos y villancicos. Pondremos a su disposición a una profesora que pueda enseñarlas y estimularlas. Ya está en marcha la Escuela de Tamborileros. Y tenemos que implicar también al colegio.

– Pero todas estas iniciativas requieren especialistas. Los esfuerzos particulares necesitan apoyo y, más aún, formación.

– Por eso proponemos la existencia de profesores. Pero no todos están dispuestos a aceptarlos.

Es lo que hay. Para cambiar la realidad se requiere, primero, conocerla. Y luego, encontrar el modo de transformarla. José Luis Azabal, alcalde de Pino, ha esperado más de la mitad de su mandato para sacar la cabeza del pasado y mirar adelante. Tal vez por eso parece animado.