La peculiar fisonomía de Las Hurdes está marcada por las montañas que la recorren, los valles por los que discurren los principales ríos de la comarca (Ladrillar, Hurdano, Malvellido, Esperabán, Los Ángeles) y los materiales geológicos que componen el sustrato de sus cauces.

Gracias a ello surgen magníficos y bellos parajes que conforman un paisaje formidable, en forma de estrechos, de profundos y sinuosos valles que descubren formas caprichosas y espectaculares como los meandros, junto a los bancales y terrazas levantados con el esfuerzo de los habitantes de la comarca para establecer una relación armónica con la naturaleza.