En este monasterio franciscano, de principios del siglo XIII, habitó san Pedro de Alcántara. Fue construido con pizarra, madera y barro siguiendo las pautas de la arquitectura de la zona.

Según la tradición, fue el propio san Francisco de Asís en un viaje a Portugal quien, tras haber recibido referencias de los bellos parajes de la zona, y sobre todo de la gruta de “Los Ángeles”, donde se veneraba una imagen de la Virgen recién encontrada, manifestó su deseo de construir una casa de su recién fundada Orden Franciscana.

Luego, su compañero de viaje, el canónigo compostelano Clemente Paterna, con la ayuda de cuatro franciscanos que llegaron con posterioridad, construyeron el convento. La construcción del pequeño monasterio siguió las pautas de la arquitectura de la zona y empleó los mismos elementos: pizarra, madera y barro con aspectos de la arquitectura popular hurdana, obviando en buena medida las pautas de los centros benedictinos.

Aparte de su interés arquitectónico, el lugar ha sido un motivo de inspiración de numerosas leyendas, basadas, en muchos casos, en las relaciones no siempre amables entre los frailes y los vecinos de la comarca.

Se encuentra en la localidad de Pinofranqueado, en el término de la alquería de Ovejuela. Se accede a él por una pista, señalizada, que parte a la izquierda de la carretera desde Pinofranqueado a Ovejuela.