La naturaleza de Las Hurdes no son solo el fruto de la generación espontánea. Algunas especies vegetales, ahora fundamentales en la configuración del paisaje hurdano (el pino, por ejemplo), responde a una repoblación planificada. Y otras, como el cerezo, se corresponden con la voluntad de los cultivadores de la comarca.

El numero de árboles de esta especie ha crecido en las últimas décadas de manera espectacular. Aparte de su interés gastronómico y económico, el cerezo aporta al paisaje hurdano, sobre todo durante su floración, a finales de marzo y primeros de abril, tonos cálidos y suaves que añaden variedad cromática al panorama de Las Hurdes.

El que se contempla desde Azabal, sobre el valle más amplio de la comarca, resulta especialmente atractivo. La ladera sobre la que se asienta Azabal aglutina una elevada proporción de los cerezos de la comarca, que dan esplendor a la perspectiva e invitan al paseo y al cobijo junto a sus ramas floridas.