Descripción del proyecto

Leyendas

Abandonadas por las más variadas formas del Estado, por el feudalismo (ducal), primero, y por la monarquía borbónica, después, la paradigmática pobreza de Las Hurdes engendró una potente leyenda que atrajo a viajeros de toda procedencia y condición. La geografía y la historia de la comarca no se entienden sin el nombre de los numerosos autores que la visitaron, con la imaginación o con los pies: hasta allí llegaron el mencionado Lope de Vega, pero también Larra, Unamuno, Marañón, Alfonso XIII, Legendre, Buñuel o Vostell.

Todos ellos seducidos por la “maldición” de aquellas montañas: ninguno de los que hasta allí se adentró pudo evitar confirmar o refutar la leyenda. No fueron pocos los que además creyeron que Las Hurdes habían permanecido ajenas al progreso, al margen del acontecer histórico. Protagonistas de su propia intrahistoria, sin embargo, los hurdanos urdieron una rica mitología poblada por brujas, duendes y demonios como el Machu Lanú.

Con el correr de los siglos, compusieron una variada farmacopea y leyes propias, nacidas del consenso y la tradición, para regular la vida privada y gestionar lo común: los pastos, el monte, el ganado. Y supieron conservar el modo de habitar de sus antepasados en una arquitectura única levantada sobre la piedra y la pizarra.

Elementos todos de una cultura autóctona, en suma, que hoy ha quedado relegada a una pocas alquerías-reliquia. Porque la geografía, la historia y la leyenda de Las Hurdes (todas ellas fundidas en un solo relato) no mueren en los confines de lo local, sino que actúan como espejo del devenir de España y, en ocasiones, del sur de Europa.

Numerosas son las huellas de lo hurdano que han sobrevivido hasta nuestros días, a la espera de que quien se atreva a adentrarse en la comarca quiera leerlas o escucharlas.