David Matías: el capital cultural de Las Hurdes

“Las Hurdes son el espacio rural con mayor capital cultural de Europa”.

“A finales del siglo XIX ya existen testimonios fotográficos muy poderosos sobre la comarca”.

“La leyenda negra se atribuyó a Buñuel por la influencia de los adversarios políticos, los sectores más reaccionarios”.

“El capital cultural de La Hurdes es enorme y se puede transformar en capital económico”.

“Si Las Hurdes quieren construir una marca propia, su mayor valor reside en el bagaje cultural que atesora”.

“Ninguna comarca española tiene el cúmulo de viajeros que han dejado su huella sobre el territorio como Las Hurdes”.

“Las Hurdes deben aprovechar en su beneficio el valor de los personajes que la han visitado”.

“En el pasado de Las Hurdes se encuentra una de las tablas de salvación de esta comarca”.

David Matías no eligió Las Hurdes como eje de su tesis doctoral[1] por puro azar o por sus orígenes hurdanos, sino porque “Las Hurdes acumulan más producción cultural y textual que ninguna otra comarca de Extremadura e incluso de toda Europa”. Sin embargo, su arraigo familiar le ha servido como salvoconducto y le evita, dice él, algunas críticas, porque, al aval del estudio realizado y del conocimiento adquirido, añade la carga afectiva de quien ha vivido muchos momentos de su vida y, sobre todo, de su infancia y juventud en la comarca.

David y el codirector de su tesis, Enrique Santos Unamuno –un excelente profesor de la Universidad de Extremadura, cuyo apellido está cargado de referencias a Las Hurdes– quisieron centrar el trabajo en la historia cultural de un territorio; buscaban un lugar sobresaliente dentro de Extremadura, pero con valor universal.

Antes de tomar la decisión definitiva, David acumuló materiales sobre Las Villuercas, Cáceres y Badajoz. Entonces llegaron a una conclusión: “La producción cultural y textual que a lo largo de los siglos han generado Las Hurdes equivalía en cantidad y superaba en calidad a la de los otros territorios seleccionados, juntos”. Ni la casualidad ni la querencia..

– La decisión se tomó por la importancia de ese capital simbólico. Luego, mi condición de “mediohurdano” –completamente por parte de mi madre, porque soy nieto de Cirilo Marcos, el inventor del Ciripolen, y de Paula– aportaba un valor: esta vez la historia de Las Hurdes no la contaría un extranjero. En Las Hurdes está buena parte de mu familia, de mi infancia y adolescencia, de mis juegos y mis veranos o mis vacaciones de semana santa.

– ¿Cómo se puede ese capital simbólico?

– Aparte del capital económico y el capital social, como señala el sociólogo francés Pierre Bourdieu, en una comarca existe también un capital cultural o simbólico. Las Hurdes son uno de los lugares rurales con mayor capital cultural de Europa, quizás solo detrás de Los Alpes. Y eso obedece a que por la comarca han pasado visitantes que le han aportado su propio capital simbólico, el que ellos tenían antes de pasar por aquí; gente con una enorme capacidad para trasladar su propia visión de la comarca a sectores amplios e influyentes de la sociedad española e internacional.

 

Las referencias literarias

– ¿Existe un origen, un punto de partida en el que empieza todo?

– El origen no es el primer libro que se conoce sino aquello a partir de lo cual se construye la leyenda. La historia cultural de la comarca está escrita o narrada por extranjeros y las opiniones que se transmiten de dentro de la comarca están mediatizadas a través de ellos. En ese sentido el primero que ofrece una imagen muy fuerte y muy coherente de La Hurdes es Lope de Vega. Sin embargo, el primer texto en el que se alude a la leyenda de Las Hurdes es La historia de las Indias, escrito por Fray Diego Durán, un dominico que se fue a México y que, para hacer entendible la historia de los mexicas, de los aztecas, los compara con otros pueblos rústicos de la península, como el sayago y el batueco; es decir, el hurdano, al que asocia con una fe inquebrantable y unas maneras poco refinadas. Ese es el primer momento, varias décadas antes que Lope de Vega.

– ¿Y a partir de ahí, cuáles son los hitos fundamentales?

– A partir de Lope, el impulso de la leyenda de Las Hurdes se asienta en el Barroco, en Nuremberg y en su paso por La Alberca, por Feijoo en el siglo XVIII y, de una manera muy significativa, en el diccionario de Pascual Madoz (siglo XIX), que, pese a algunos esfuerzos anteriores de la Ilustración y de las Misiones Jesuíticas por rebajar la carga negativa del relato dominante, insiste con enorme potencia en la leyenda. Luego llegan Legendre, Unamuno, Marañón, Alfonso XIII e, influido por ellos, Luis Buñuel. A mediados del siglo pasado tiene mucho interés el viaje de Ferres y López Salinas, que constituye un hito por la empatía que expresan ante los hurdanos, algo prácticamente inédito. El ciclo de esos momentos fundamentales lo cierra el viaje de los reyes Juan Carlos y Sofía.

 

La fotografía y el cine

– Aparte de la literatura, de los textos escritos, y de algún hecho histórico o político, en Las Hurdes tiene también una importancia extraordinaria la fotografía y, a la postre, el cine.

– Las Hurdes fueron fotografiadas desde muy temprano. Hay que tener en cuenta que la fotografía aparece a mediados del XIX. Pues a finales de ese mismo siglo ya existen testimonios muy poderosos sobre la comarca. Bide, un médico y alpinista francés, hizo en 1892 algunas de las fotos que han sido desde entonces recurrentes a la hora de mirar a Las Hurdes. En los años 20 del siglo pasado llega Ruth Matilda Anderson, enviada por la Hispanic Society. Luego Venancio Gombáu. Y en torno al viaje de Alfonso XIII se produce un auténtico boom de la fotografía sobre Las Hurdes, que deja ser una comarca marginal para convertirse en una cuestión de Estado con el objeto de ocultar la batalla del Annuar sobre la que el rey debía dar explicaciones en el Parlamento. Ahí están Pou, Campúa y otros muchos. Luego, en la década de los 50, tras el documental de Buñuel, llegan los reporteros de la agencia Magnum encabezados por Inge Morath. Y más adelante otros muchos, como Oriol Maspons, que ilustró el viaje de Ferres y López Salinas.

– La imagen de la comarca que trasladan unos y otros difiere profundamente.

– Ruth Matilde Anderson, una mujer que recorre sola en aquellos años una comarca abandonada, ofrece imágenes que muestran al hurdano en el trabajo, en su contexto; lo hace con afecto, con empatía. Por el contrario, las de Bide, Legendre y el documental de Pou los muestran descontextualizados, como si se tratara de un catálogo de tipos raros. Su mirada resulta ética y estéticamente deplorable, sin comparación con lo que luego haría Buñuel, aunque este, al fin y al cabo, cargara con toda la leyenda sobre sus hombros como consecuencia del capital simbólico que ya tenía antes de visitar Las Hurdes e incluso por el que acumuló después.

– A veces, tal vez por el peso que se le ha reconocido a Buñuel, parece que las imágenes han tenido en Las Hurdes más fuerza simbólica que los textos.

– Hay textos e imágenes estrechamente relacionados entre sí, como si fuera visiones familiares con puntos de vista diferenciados.

– Otro aspecto relevante en la formación de esas referencias culturales en torno a la comarca pueden ser las leyendas.

– Yo distingo entre “las leyendas” y “la leyenda”. Aquéllas recogen relatos, cuentos o costumbres singulares que se insertan en el territorio. Lo otro es el sustrato, la imagen que se transmite y, a través de la cual, se articula la percepción de ese mismo lugar. Mi estudio se centra en la leyenda.

– Sin embargo, las leyendas han contribuido a resaltar la singularidad hurdana, con historias y personajes casi fantasmales…

– Yo creo que esas leyendas hay que contextualizarlas en el aislamiento secular de la comarca, que alcanza tal extremo en el Barroco que se llega a afirmar que Las Hurdes están fuera de España. Esa idea no se corrige hasta mediados del siglo XX, cuando la carretera establece la comunicación con el resto de la región. De ese contexto surge una mitología propia, muy rica, con monstruos antropomorfos y zoomorfos, con leyes consuetudinarias que regulaban la convivencia familiar (la obligación de los hijos de hacerse cargo del trabajo de los padres cuando estos se encontraban impedidos) o las costumbres matrimoniales o los ritos estacionales que en buena medida sustituían a la religión y que es otro elemento diferenciador muy interesante.

 

Cultura y economía

– Al plantear la tesis quisiste abordar un reto poco frecuente en los estudios académicos: que el reconocimiento del valor cultural de Las Hurdes se entendiera también, y de manera muy concreta, como un valor económico.

– Habíamos constatado un hecho, que el capital cultural de La Hurdes es enorme, y queríamos mostrar que se podía transformar en capital económico. Tratamos de hacer una web que recogiera todas las rutas culturales, todos los lugares recorridos y descritos por sus ilustres visitantes para que los operadores turísticos pudieran rentabilizar esas Hurdes imaginarias. Porque ese capital es muy valioso en términos de rentabilidad económica. Sin embargo, ese objetivo no se pudo cumplir, aunque el planteamiento sigue en pie. Si Las Hurdes quieren construir una marca que las diferencia de otras comarcas, si busca esa identidad, su mayor valor reside ahí, en el bagaje cultural que atesora, que además es muy reconocible e incluso reconocido.

– Ahora mismo se está tratando de diseñar un proyecto de desarrollo de la comarca, impulsado por la Diputación, con un elemento central que sea capaz de aglutinar a todos los demás y de dar coherencia a las distintas actividades.

– Se debería considerar que lo que diferencia a Las Hurdes de otros territorios cercanos como el Jerte, la Vera o el Ambroz es su capital cultural. Los otros valles resultan más accesibles desde Madrid e incluso pueden tener una mayor variedad paisajística. Sin embargo, ninguno de ellos y casi ninguna comarca española tienen el cúmulo de viajeros que han dejado su huella sobre el territorio como Las Hurdes.

– Pero ¿cómo aprovechar esa realidad desde un punto de vista económico?

– Quizás, en lugar de denostar la imagen de la comarca que Buñuel y otros proyectaron, el objetivo debería consistir en subvertir el proceso. Ellos usaron la imagen de la comarca en beneficio propio, de su obra o de su reflexión, porque el potencial de La Hurdes ya existía antes de que ellos las visitaran. Ahora cabe aprovechar el valor simbólico de esos personajes y de sus obras en beneficio de Las Hurdes, poniendo sus materiales, sus trabajos y su personalidad a favor del turismo o de otras actividades capaces de generar riqueza.

 

Negociar el pasado

– Ni las administraciones públicas ni la sociedad hurdana parecen muy favorables a esa idea.

– Hay que entender que las imágenes que ofreció Buñuel de Las Hurdes, aparte de sus intenciones reivindicativas, hicieron daño a los hurdanos, Sobre todo, por la utilización que de ellas hicieron los adversarios de Buñuel. Primero, la República durante el Bienio Negro, bajo el gobierno de la derecha, que prohibió el documental, y luego la dictadura, que prolongó la idea del discurso maldito. Por eso, pese a que muy poca gente lo pudo ver, desde el primer momento se atribuyó a Buñuel la responsabilidad de la leyenda negra. Fue una idea que se creó y se extendió interesadamente por los adversarios ideológicos de Buñuel, los sectores más reaccionarios de la sociedad española.

– A estas alturas eso debería estar fuera del debate.

– Entre otras cosas, porque no es justo. No obstante, esa recepción negativa de Buñuel pesa mucho, porque el discurso lo construye quien tiene el poder y establece el relato. En el contexto de Extremadura pesan además La familia de Pascual Duarte, Los Santos inocentes y Puerto Hurraco. Pero de nada sirve negar esa historia traumática. Una vez transcurrido el periodo del duelo, solo cabe reconocer el pasado y buscar cómo aprovecharlo. Ahí se encuentra una de las tablas de salvación de esta comarca.

Ahí dejamos la entrevista. Algún día, sin grabadora de por medio, habrá que conversar tranquilamente con David para poner sobre la mesa objetivos y propuestas más concretos, para demostrar que el cuantioso capital simbólico de Las Hurdes es, y puede serlo todavía más, un capital económico para toda la comarca. Las Hurdes no deben perder de vista a este “mediohurdado” que ha estudiado a su patria sentimental con afecto y con ahínco.

[1] La tesis, titulada La producción geosimbólica de Las Hurdes. Teoría, hstoria y practica de un territorio imaginario, merecio la máxima calificación académica. De ella se dio cuenta en este periódico. http://www.somoshurdes.com/una-tesis-doctoral-entender-las-hurdes/