Las Hurdes son un territorio para la emoción. La que provocan la naturaleza en quienes la observan y recorren, el encuentro entre el paisaje y las personas lo habitan, el lugar donde entender lo que fuimos y saber lo que seremos, el descubrimiento del alma que alienta la tierra.

Las Hurdes son naturaleza. Un espacio entre montañas, valles, bosque, pizarra y piedras.

Las Hurdes son agua, ríos, chorros, presas, cascadas…

Las Hurdes son también el espacio donde unos hombres se empeñaron en hacer su casa, sus pueblos y alquerías, sus majadas, sus huertos, sus molinos, sus iglesias…

Para conocer Las Hurdes hay que caminar por sus senderos, transitar las rutas que descubren sitios insólitos, guardar ese viaje en la memoria para así imaginar una comarca de leyenda.

El recorrido resultará placentero por sí mismo, y por los servicios a disposición del viajero: alojamientos, restaurantes, oficinas de información, centros de asistencia, tiendas y todo lo pueda necesitar.