El Carnaval Hurdano: la gran fiesta popular y sus conflictos

La Declaración del Carnaval Hurdano como fiesta de interés turístico regional ha seguido un proceso complejo y no exento de conflictos. El trámite se inició hace más de un año. El capítulo decisivo se libró con motivo de la celebración del Carnaval, el 25 de febrero pasado, a la que acudieron los inspectores que debían elaborar el informe final.

Sin embargo la jornada estuvo precedida de un cambio de ubicación de la fiesta, de Robledo, donde correspondía, a Azabal. Esa modificación ocultaba una profunda controversia entre las instituciones de Las Hurdes y los promotores del actual carnaval, como reconoció José María Martín, presidente de la Mancomunidad, y como ratificaron a somosHurdes otros responsables políticos y actores culturales.

Ahora, con la declaración a punto de ser publicada en el DOE, llega el final feliz a una propuesta que ilusionaba a muchos, que reconocía el trabajo de algunos, pero que estuvo a punto de embarrancar por discrepancias que se explican en este reportaje.

El informe inicial

La solicitud del reconocimiento del Carnaval Hurdano como fiesta de interés turístico regional partió de la Mancomunidad de Las Hurdes, que encargo un informe previo al Centro de Documentación. Dicho estudio señalaba que el Carnaval constituye un “verdadero patrimonio de expresión de identidad colectiva del pueblo hurdano, representa un culto a la vida misma y a su tierra, un mecanismo de carácter cultural y social transmisor de valores intangibles de generación en generación que el sociocentrismo de la comarca se ha encargado de conservar a lo largo de los años».

El informe añadía que los protagonistas de la fiesta proceden de las tradiciones y leyendas que han configurado la propia mitología hurdana: el burro antrueju, el macho lanú, la mona, la tarara y el cenizu. La propuesta señalaba que, desde hace 20 años, “la celebración del Carnaval Hurdano se celebra cada año en una alquería distinta de Las Hurdes”. Y que en la próxima ocasión la organización le correspondía al municipio de Casares y, en concreto, a la alquería de Robledo.

 

Tensiones en el proceso

Pero algo ocurrió que modificó el plan conjunto previsto. El alcalde de Casares y presidente de la Comunidad planteó la posibilidad de demorar una semana la celebración del carnaval, como se había hecho en alguna ocasión, aunque por causas de fuerza mayor. Ante la presión de los promotores, José Maria Martín accedió a mantener la fecha inicial, pero ya no bastó para mantener a Casares y a Robledo como sede del evento. Y así se improvisó la celebración en Azabal, donde ya se había desarrollado años atrás con buenos resultados.

Estos avatares internos quedaron en segundo plano, porque estaba en juego el reconocimiento del carnaval como fiesta de interés regional, algo que podía ser importante para el turismo de la comarca y también para la propia satisfacción de los hurdanos.

La fiesta, a tope

Con el conflicto larvado el Carnaval cambió la sede y los hurdanos, acompañados por otros muchos amigos y curiosos, se sumaron alegremente a la fiesta; los inspectores acudieron a la cita, el bullicio los rodeó, la corrobla de Estampas Hurdanas escenificó sus representaciones de leyenda y el grupo de danza que había protagonizado el documental de la Vieja Era de Horcajo añadió un valor inédito a la celebración por la calidad de sus caracterizaciones carnavalescas y simbólicas. O sea, la fiesta como debía ser: a tope.

La mañana estuvo muy animada. Las cervezas y la comida sirvieron para reponer fuerzas. Y los que se habían incorporado con retraso reclamaron a los principales protagonistas que repusieran sus actuaciones por la tarde. Y así hasta que atardeció aquel sábado 25 de febrero de 2017.

La declaración que se hizo esperar

La resolución acerca del interés regional del Carnaval Hurdano se hizo esperar. somosHUrdes reclamó información al respeto en varias ocasiones. En abril

la dirección general de Turismo aseguró que el expediente se encontraba ya en su fase definitiva. En agosto se comprometió a hacerlo público una vez pasado el día de Extremadura. Tampoco. Los sucesivos retrasos hacían temer una resolución negativa. Sin embargo, la invitación al Carnaval Hurdano a participar en la Máscara Ibérica de Lisboa devolvió la confianza a los promotores. Había que seguir aguardando.

 

A vueltas con la disputa previa

¿Había podido influir la crisis institucional desatada con motivo de la última celebración? somosHurdes había indagado entre los distintos implicados y pudo comprobar que las presiones al presidente de la Mancomunidad habían existido.

Cuando José María Martín aceptó la fecha inicialmente señalada, el responsable de Escenas Hurdanas –un grupo sin el que el carnaval carece de identidad– le obligó al cambio de sede, de Robledo a Azabal, bajo la advertencia de que en caso contrario no actuarían. La candidatura de Robledo, adujeron entonces, presentaba múltiples limitaciones: falta de aparcamientos, escasa capacidad de convocatoria para un elevado número de personas, etc.

Algunos alcaldes asumieron estos argumentos, pese a que la secuencia que ellos mismos habían diseñado reconocía a Casares y a Robledo como los lógicos destinatarios. El presidente de la Mancomunidad se plegó para no obstaculizar la declaración de fiesta de interés turístico y se limitó a renunciar a su cargo durante tres días –delegando en Isidro Martin, alcalde de Azabal– para no tener que presidir una fiesta en la que se habían conculcado los derechos de su propio pueblo.

El conflicto quedó escondido por el resto de las instituciones, pese a las acusaciones de coacción que José María Martín reconoció a somosHurdes con el compromiso de que explicar de manera pública todo lo ocurrido una vez pasara la fiesta. Pero la fiesta pasó y el conflicto permaneció escondido.

Ahora, con la declaración a punto de ser publicada en el DOE, todo parece agua pasada. O no. Porque Casares volverá a reclamar el derecho de Robledo y, tal vez, una revisión de la fiesta que la acerque a los modos que recuerdan los hurdanos más mayores, como afirmaba hace diez meses tan solo el propio presidente de la Mancomunidad.

Y si fuera así, ¿qué se ha reconocido?